miércoles, 4 de septiembre de 2013

Imprimátur

Comenzó a llover. Corrió a esconderse en un portal.
—Suerte de vivir en esta ciudad...
Llegó un transeúnte y encendió un cigarro. Arrojó el fósforo cerca de él.
Saltó a un lado.
—Psss, oye...
El tipo miró.
—¿Qué pasa?
—Soy de papel, ¿ves?
El otro se quedó perplejo.
—Oh, mucho gusto. Perdona.
Y le dio la mano.
—No aprietes.
Llegó el inventor.
—¿Qué haces?
—Ya ves, conozco a la gente. El señor es amigo mío.
—¡Qué hay!
—¡Hola!
—¿Ha sido correcto?
—Sí . Es maravilloso. No había reparado en él.
—Lo hice en veinte días.
—Parece real.
—Lo es. Un ser ideal, único, con la historia del mundo en sus espaldas.
Y señaló a aquel cuerpo cubierto de hojas de periódico, revistas, libros, facturas, volantes, cartas, tarjetas postales, panfletos y láminas.
—Sin músculos y sin nervios.
—Solo entre el vidrio y el metal —dijo el ser—. Ellos tienen sus alambres y yo tengo mis líneas de galera.
—Está por el progreso de la Humanidad —dijo el inventor.
—Por la unión de los continentes en una sola masa sólida —dijo el ser.
—Por la paz.
—Por el asalto a la Luna y su transformación en automóvil cósmico —insistió el ser.
—¿Qué hace? —preguntó el transeúnte—. ¿Cómo vive?
—Me leo. Estoy lleno de noticias, cubierto de fotos, cargo a mis espaldas los sucesos del mundo. Soy la unidad...
—Interesante —comentó el extraño—. Cuéntame algo.
El ser adelantó uno de sus brazos con la siguiente leyenda en la página de una revista:
"Interpolación de los cuerpos"
—Mire ahí...
El transeúnte comenzó a leer en voz baja:
"Una esfera, dice el profesor Redondo, es el punto de una dimensión mayor, el comienzo de una línea en otra dimensión mayor. Un esfera está llena por dentro de inquietud. Es una forma con un contenido que no reposa. El átomo no pudiera concebirse dentro de un cubo. Ni el sistema solar. Por eso decimos que es posible la interpolación de los cuerpos viajando a través de la materia conocida, que no es compacta..."
—¿Qué le parece?
—No sé. No entiendo nada.
—Es aburrido. Pero vea éste.
Apuntó hacia su estómago:
"Un grupo de perros ha cruzado a nado el canal de la Mancha. Al llegar a la orilla cayeron rendidos. Unos gatos que merodeaban por la playa acudieron a entregarles una copa. ¡Bienvenidos a la tierra del queso! Los perros saludaron respetuosamente con las espaldas llenas de arena e hicieron ademán de quitarse el sombrero...
—Inútil—dijo uno de los gatos—.Está prohibido."
—Y éste, ¿para qué sirve?
—No sé —respondió el ser—. Para despertar la imaginación.
—Se lo compro —dijo el transeúnte al inventor.
—No, no puedo. Es mi orgullo. No le puedo vender mi orgullo.
—¿Cuánto quiere? ¿Qué quiere?
—Nada. No está en venta. No insista.
—¿No puede hacer otro?
—No quedaría igual. Éste es una suerte inmensa.
—¿Y la fórmula?
—No hay fórmula.
—Bueno, el plan. ¿No fue anotando sus pasos? Puede construir otro, ¿no?
—Pero no sería igual.
—¿Hablaría?
—No, no sé. Creo que no. Creo que ya no puedo hacer más que éste.
—Mire, déjese de boberías. Una vez hecho uno no debe ser difícil.
—¿Difícil? ¿Había visto uno antes?

Ángel Arango

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