Uno de
los temas que trata la ciencia ficción, es la anticipación del futuro. Estos
relatos especulan acerca del destino de la sociedad en un tiempo futuro.
Existen propuestas optimistas (utopías), en las cuales el futuro es entrevisto
como una Nueva Edad de Oro y también existen narraciones donde la sociedad
futura es una sociedad opresiva y devastadora, absolutamente negativa.
La palabra utopía viene del griego, significa ningún lugar, lugar inexistente. La utopía es “la
descripción de un mundo construido sobre principios diferentes de los que
actúan en el mundo real”. Los textos utópicos imaginan ciudades y sociedades
cuya organización es muy distinta de la sociedad real en la que se ha escrito
el texto. Ésta es una sociedad perfecta, ideal. Este término tiene su origen en
la obra Utopía de Tomás Moro (1516).
En
contraposición, algunos textos del género presentan una contra utopía , utopía negativa
distopía. Es decir, un futuro terrible y aniquilador en el que se ha perdido,
fundamentalmente, el carácter humano de los habitantes: relaciones de
violencia, poderes más sofisticados y con mayores pretensiones de dominación,
artefactos destructores del cuerpo y la conciencia. Se presenta una sociedad
opresiva, totalitaria o indeseable. El término fue acuñado como antónimo de
utopía (aunque no figura en el diccionario de la RAE) y se usa para hacer
referencia a una sociedad ficticia (frecuentemente emplazada en un futuro
cercano) en donde las tendencias sociales se llevan a extremos apocalípticos.
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